La UD Alginet y su sección femenina llevan tres años en pleno crecimiento y ahora ya gozan de un primer equipo mientras consolidan su proyecto de base.

Hace tres años, la historia más reciente de la UD Alginet empezaría a escribir sus nuevas páginas. Y, afortunadamente, lo haría hablando de fútbol femenino, de una nueva escuela, de aires frescos y diferentes y de proyectos con sueños altos y sentimientos de pertenencia.

En ese momento, el equipo de la localidad valenciana decidió apostar de nuevo por el fútbol femenino con una nueva escuela que formara a jóvenes futbolistas para terminar jugando en el primer equipo. Y lo que parecía un sueño pronto se convertiría en la más pura realidad.

Ahora, la escuela de la UD Alginet ya cuenta con tres equipos y es un ejemplo más de la nueva vertiente del fútbol femenino que rodea a la Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana bajo el manto del proyecto Valenta. Y precisamente hoy en YoSoyNoticia.es conocemos la realidad de la UD Alginet y sus escuela de jugadoras. Y lo hacemos con Iris Verdeguer, la coordinadora de todo ello.

El objetivo es que las niñas que van creciendo tengan siempre un equipo

Arrancar desde cero no es nada sencillo, aunque la experiencia de Iris Verdeguer en el mundo del fútbol siempre fue un aval para la nueva escuela de la UD Alginet. Formada en la casa desde los 16 años y con sus actuales 28, Verdeguer fue la líder del proyecto y se marcó el objetivo de tener un equipo que ofrecer cuando las niñas fueran creciendo. Además, Verdeguer contó con la inestimable ayuda de Amparo Tatay desde el principio, fiel escudera y parte fundamental para la creación de la escuela.

Y de momento, el objetivo se está cumpliendo a la perfección: «Arrancamos con los equipos de fútbol 8 y el primero en formarse fue el benjamín-alevín y a medida que las niñas necesitaban subir de categoría creábamos los otros equipos. La pasada temporada ya hicimos el infantil-cadete y esta campaña, el amateur. Así suben las niñas que hemos formado y ellas siempre tienen la oferta necesaria».

Crecer paso a paso está dando sus frutos, aunque siempre van apareciendo nuevos retos: «El equipo amateur ha sido el más difícil de formar. La gente del mundillo se mueve mucho porque no hay tantas jugadoras como jugadores. Hemos repescado a gente veterana que jugó aquí y hemos estado muy pendientes de lo que pasaba con alguna de las nuestras. Hemos peleado mucho».

La dificultad de arrancar en tiempos de pandemia

Iris Verdeguer es coordinadora de la escuela, pero también la capitana del primer equipo que hoy compite en la Segunda Regional y, por si fuera poco, la entrenadora de los otros dos equipos junto con Amparo Tatay. Un esfuerzo y un trabajo encomiables que ahora se trasladan también sobre el césped a nivel de liderazgo en el primer año del equipo amateur. Aunque, eso sí, los inicios están siendo complicados.

Y gran parte de culpa, por desgracia, la ha tenido el coronavirus: «Algunas del equipo dimos positivo por COVID-19 y hemos tenido que hacer la pretemporada hasta dos veces. Todavía no hemos ganado ningún partido. Pero es el primer año, la gente no se conoce, nos hemos tenido que unir dos veces, no hemos podido coger bien el ritmo de partidos…».

Aún así, las ganas de competir nunca desaparecen: «Es difícil de llevar, pero nunca dejamos de entrenar y de hacer cosas juntas. Hay buen ambiente y las nuevas se han integrado muy bien. Nos cuesta seguir cuando volvemos a perder. Pero enseguida nos ponemos a trabajar y tenemos siempre ganas de jugar. Eso es algo que nunca se va».

Lo que tampoco se va es el liderazgo de quien porta el brazalete de capitana. Los códigos del fútbol siempre aparecen: «Las capitanas también tiramos del equipo cuando llegan esos momentos de bajón. Nos ponemos serias, nos ponemos a ‘currar’ y a trasmitir que esto hay que sacarlo adelante. Tiramos de experiencia para seguir trabajando«.

Quería volver aquí, jugar y ser capitana para el club de mi vida

El sentimiento de pertenencia es algo que marca la diferencia tanto en la vida como en el deporte. Bien lo sabe Iris Verdeguer, quien deseaba volver a su Alginet natural para jugar, defender los particulares colores del club y, sobre todo, formar parte de un nuevo nacimiento de fútbol femenino.

Su voz al otro lado del teléfono mezcla emoción y sensación de trabajo bien hecho cuando echa la vista atrás: «La verdad es que estoy muy orgullosa. Quería jugar aquí, volver y ser capitana. Para mí, pisar el campo lo es todo. Dejé Alginet para jugar en Silla, pero siempre quería volver. Cuando llegó la oportunidad no me lo pensé«.

Regresó y se lanzó a formar y a crear la nueva escuela del Alginet: «Comencé entrenando a niños y el director de la escuela me comentó que quería añadir la escuela femenina y empecé yo con todo. Me puse a buscar niñas por colegios, por el barrio, moviéndolo en prensa, en Redes Sociales… Gente que quisiera jugar y darle la oportunidad para buscar también gente del pueblo.

Ahora, el fútbol femenino de la UD Alginet se consolida día a día gracias al liderazgo de Iris Verdeguer y al apoyo de Amparo Tatay, Miguel y Juanvi Aguado, personas y entrenadores que han sido piezas clave en la expansión de la sección femenina. Mención especial también para David Megias, el presidente de la entidad que siempre está dispuesto a ayudar. Trabajo en equipo para crecer desde la base. La receta del éxito.

Fuente: Y0soyNoticia

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